El radicalismo social y urbano: rescatar a Crisologo Larralde
Por Emiliano Bursese 
(PARTE 2)

Politica | 2020-02-04 | 17:24:13


(también en el Gran Buenos Aires), muere en la tribuna, pronunciando un discurso. Tenía 60 años.

Pistas para el futuro

Ante las coyunturas del presente, tal vez tenga significativo valor considerar algunos aspectos importantes de su concepción, que pueden ser parte de una suerte de “hoja de ruta” de un radicalismo del conurbano pujante y comprometido con sus pasos. Hoja de ruta que por supuesto deberá ser en algún momento una tarea de los propios correligionarios del Conurbano, mirando a Larralde, a tantos ejemplos partidarias e incorporando por supuesto visiones de futuro. Vemos algunos puntos (insistimos, no excluyentes) que nos dejó como lecciones o pistas hacia el futuro:

  1. Dejar de lado el carácter meramente antiperonista del espacio no peronista en la Argentina.Larralde no fue antiperonista, al contrario y más allá de las críticas que le hacía, por ej. ante las movilizaciones obreras del 17 de octubre de 1945, se opuso a la lectura despectiva de los hechos que caracterizó al unionismo radical y los sectores conservadores del país. “Asistimos a la condenación de las manifestaciones populares del 17 y 18 de octubre; observamos que diarios, gremios, instituciones y partidos se empeñan en demostrar que los manifestantes no fueron el pueblo ni los obreros auténticos. El ciudadano que escribe este artículo, hijo de una inmigrante que trabajó como sirvienta y de un obrero que perdió hace 8 años su vida mientras conducía un carro, declara que en esa multitud que desfilo encontró gente del pueblo. El autor de este artículo se encontró a sí mismo en los niños de zapatillas rotas y mal vestidos; en muchos casos o en todos los que fueron tildados de descamisados. Él también conoció, con sus cinco hermanos, el hacinamiento de una sola habitación y la promiscuidad de los inquilinatos; supo qué es carecer de medias, ropas, botines, y alguna vez comenzó sus estudios secundarios poniéndose los pantalones largos de su padre, un saco rehecho por su madre, camisa y sombrero usados, provistos por algún generoso vecino”, sostenía.
  2. Mantener una postura vigilante y ordenatoria del sistema económico capitalista.Larralde no se concebía fuera del sistema capitalista, pero abogaba por conducir a esta“bestia implacable” en sus palabras, por ordenarlo, con un sentido humano. Hablaba: “Los radicales no le vamos a hacer al presidente una carrera demagógica. Nosotros no estamos contra el capital. Porque el capital como acumulación de dinero no es más que acumulación de trabajo. El dinero no es más que la traducción económica del valor del trabajo. El capital es necesario para financiar la producción y desarrollarla, tanto en los países de economía estatal como Rusia, como en los países de economía privada como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Argentina, Etc. Pero estamos contra los excesos del capital. Es como si reconociéramos que siendo bueno el alcohol es funesto el alcoholismo. Nosotros sabemos que el capital, obediente a su ley constitutiva, no busca otra cosa que la ganancia, que coloca la obtención de la utilidad por encima de la moral, que cuando puede engrosarse honestamente lo hace y cuando no, lo hace lo mismo. El capital coloca la obtención de la utilidad y del beneficio por encima de la libertad, porque si puede acumular en libertad lo hace y si no, lo hace acomodándose con las dictaduras. Lo coloca por encima de la justicia y por encima del derecho, porque cuando puede realizar sus fines de crecimiento hipertrófico dentro del derecho y al amparo de la justicia, lo hace allí, pero cuando no, lo hace a pesar de la justicia y violando las leyes del derecho”.
  3. Desbaratar y trabajar por dar luz a la concepción de que la acción social fue (solo) fruto del peronismo, sino que fue cimiento de una legislación social y obrera mucho antes de 1943 (y posterior a 1900).Larralde, como estudioso de la cuestión social y de sus “injusticias”, derribó la concepción aludida y descripta por nosotros al inicio de esta nota, en reiteradas oportunidades. En su texto “Antecedentes de la política social Argentina” (1945) se puede mencionar como hacía alusión a la plataforma radical de 1937, que en el aspecto de la “legislación social” ya proponía – en aplicación del principio de colaboración entre capital y trabajo – una legislación sobre la participación del trabajador en los beneficios de las empresas, acordando a su vez exenciones fiscales a las sociedades anónimas que establezcan el “accionario obrero” (“Crisologo Larralde. Reseña de sus vivencias y de su pensamiento político”. Fernando Blanco Muiño. 1997. INY. Pág. 36). Hoy día, el debate de lo que se pueda hacer o no hacer con la pobreza en el Conurbano, no puede ser exclusiva materia de otros espacios políticos o sociales, como si fueran dueños únicos de una temática que dista mucho de ser manejada correctamente.
  4. En lo estrictamente partidario, no abandonar la lucha por el voto directo de los afiliados como mecanismo de democracia directa.Larralde no sólo no abandonó nunca su lucha por la reorganización y recuperación ideológica del radicalismo, sino que además abogó claramente por el “voto directo” de los afiliados de todo el país como mecanismo democrático básico y moderno para la “creación de una nueva fuerza, para un nuevo enfrentamiento”. Hoy día la elección de nuestro máximo órgano nacional sigue siendo indirecta, con delegados de cada Provincia, que vician los principios de representación proporcional de los afiliados.
  5. También en lo estrictamente partidario, un trabajo constante de estudio y formación para adquirir soluciones propias a nuestras miradas (pasadas, actuales y futuras).Larralde señalaba, por ejemplo, en el debate entre marxismo, fascismo y peronismo, lo siguiente: “El marxismo dice: “La libertad es un prejuicio burgués”. El fascismo afirma “La libertad es un cadáver putrefacto en el Estado”. El peronismo dice “La libertad no sirve para comer”. Nosotros decimos que la libertad es lo único que sirve, que hay derecho de comer por el hecho de haber nacido; que hay derecho de comer para conservar la vida; para ennoblecerla con los actos de cada mañana y de cada tarde, pero no vivimos para comer, si no a la inversa. No pensamos en la libertad como el marxismo ni como el fascismo ni como el peronismo. Pensamos de la libertad acaso como podría pensar Dios”.

Personalidades como Crisologo Larralde todavía hoy nos siguen iluminando, nos siguen vislumbrando los pasos hacia donde debemos intentar ir. No hacer mero antiperonismo, tener una relectura en clave actual de variados problemas del capitalismo (medio ambiente, generación y distribución de la riqueza, etc., por ejemplo), dar luz con nuestra raigambre popular y social, mejorar los canales partidarios para adaptarlos a los tiempos que corren (con estudio y formación) y, sobre todo, tener una mirada propia de un radicalismo urbano y social de Conurbano, sin dejar de tener presente las miradas más amplias y necesarias.



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