Marta Santos sus límites: “no ser obsecuente, no mentir ni meterse en la privacidad de una persona. No hacer peleas de conventillo” *

Sociedad | 2020-06-09 | 16:06:21


El periodismo local tiene entre sus máximos referentes a Marta Santos. Viuda hace 2 años, su familia está compuesta por dos hijas y tres nietos con quienes espera volver a jugar cuando la pandemia sea parte del pasado. Sin dudas, es una mujer de carácter firme que emplea un lenguaje tan simple y directo que puede intimidar a quien sólo se guía por apariencias.
 
Sin embargo, luego de pocos minutos resulta evidente que se está frente a un ser humano de fuertes convicciones y en extremo sensible. Quizás esa combinación poco común explique el hecho de que, a lo largo de sus 34 años de trayectoria, no sólo haya sabido ganarse un lugar en el periodismo local con su clásico programa radial Les Cuento? (emitido por la emblemática FM Espacio) sino que también, conquistara el corazón de sus oyentes con muchos de los cuales, hoy mantiene una relación cercana.
 
En el Día del Periodista, la cofundadora de la actual Asociación de Prensa de Lanús y Buenos Aires (APRELBA) -donde ejerció varios cargos en la comisión directiva-, integrante de numerosos medios gráficos como Pregón, Vida de Lanús y La Defensa y ganadora de incontables premios en el ámbito local y provincial, «nos cuenta» algo sobre su vida y experiencia profesional.
 
¿Como se despertó tu pasión por comunicar?
En la escuela primaria tuve una maestra quien decía que para escribir correctamente teníamos que leer los diarios. Y como eso siempre fue mi pasión, empecé a desarrollar el hábito. De esa manera, siendo muy chica, descubrí que pasaban cosas en el mundo y que había gente que las contaba. Ya en la secundaria formaba parte del staff de la revista de la escuela. Fue ahí cuando lo registré como algo vocacional.
Esa niña que soñó convertirse en periodista logró mantenerse vigente durante 34 años, un hecho que habla de cómo supiste adaptarte a los fuertes cambios que se dieron en la profesión con el avance de la tecnología ¿Qué ganó y que perdió el oficio?
Bueno, imaginate que comencé a mis 16 años en un diario local que se llamaba Pregón donde atendía en la oficina… Claro que es innegable que las redes sociales facilitan y agilizan mucho la labor diaria pero creo que el tiempo invertido en una entrevista personal donde estás cara a cara con el otro es insustituible. Es el tiempo mejor utilizado porque allí está la información del lenguaje no verbal: los gestos, ademanes, el tono de la voz…
Otra de las grandes transformaciones que se dieron en los últimos años ha sido el empoderamiento femenino en diferentes roles sociales. Contame cómo era ejercer la profesión en un ambiente claramente patriarcal.
No fue muy fácil. Yo ya estaba casada y tenía dos hijas pequeñas pero me hacía el tiempo para escribir notas que eran publicadas por La Defensa, el periódico que me dio mi primera oportunidad. Allí estuve mucho tiempo y después comencé a hacer una columna fija en el Diario Vida de Lanús que se llamó “Les cuento?”. Por ese entonces, fundamos APREL (hoy APRELBA) con algunos colegas que eran todos hombres, algunos bastante machistas. Estaba muy marcado el hecho de que tenías que demostrar que podías estar a la altura de las circunstancias siendo mujer para ganarte el respeto en tu lugar de trabajo. Hoy puedo decir que lo conseguí pero también debo admitir que aprendí de todos los compañeros que tuve.
 
¿Alguna anécdota graciosa?
Una personal y doméstica. Pero es privada.
 
¿Alguna anécdota que no sea graciosa?
Cuando le paré el carro a un concejal que, en tono de broma, destrataba a las mujeres en el Concejo Deliberante e intentó hacerlo conmigo. Fue bastante desagradable. Sin embargo, a los pocos días me pidió disculpas.
 
¿Cuál fue tu mejor entrevista?
No sé si fue la mejor pero sí muy movilizante y triste. Yo estaba cubriendo todo lo que hacían los “Vecinos por la Vida”, en Remedios de Escalada. Fue una movida que duró muchos meses y que buscaba que la empresa de energía eléctrica sacara el PCB de los transformadores porque se trata de una sustancia que puede provocar cáncer. Entre las familias que reclamaban, había chicos afectados con leucemia. Recuerdo que fui a la casa de un matrimonio cuyo chiquito muy pequeño tenía esa enfermedad y que ya estaba cursando su tramo final. Mientras lo veía jugando con
sus autitos y camiones la mamá me contaba que su tiempo se agotaba…Esa vez, volví a casa destrozada. Tardé unos días en hacer la nota. No podía. Unas semanas después me avisaron que el nene había fallecido. Yo le había prometido que le regalaría un camión entonces se lo llevé al velorio. Allí, su mamá me dijo que le quedaría a su hermanito, que era un bebé. Cuando volví a casa lloré mucho tiempo, sobre todo, durante la noche mientras miraba dormir a mis hijas. Nunca olvidaré a ese chiquito.
Voy a cambiar de tema para que no lloremos juntas ¿Cuál es el pecado que, a tu juicio, no debe cometer un periodista?
Son dos: ser obsecuente y mentir.
Mencioname un límite que nunca pasarías.
Meterme en la privacidad de una persona. Eso puede hacer mucho daño. Investigar e informar no debe confundirse con chismes de conventillo.
 
¿Cómo estás atravesando la cuarentena? ¿Qué rescatas? ¿Qué extrañas?
La atravieso como todos. Hoy mi vida es un sube y baja de estados de ánimo. Preocupación, angustia, esperanza…
Al fin, diversas emociones. Eso sí, rescato el contacto permanente con los vecinos, que me escriben o me llaman y el tiempo que estoy teniendo para examinarme a mí misma. Pero la verdad es que extraño bastante los abrazos y las reuniones con mi familia y amigos, hacer radio en el estudio y mi libertad para andar por las callecitas de Lanús.
 
¿Los argentinos saldremos mejores o peores después de la pandemia?
El Coronavirus reveló que hay seres ruines y que van a seguir siéndolo salvo que sufrir un contagio en carne propia los haga repensar su vida. Por otra parte, están las personas solidarias quienes lo seguirán siendo o incluso salgan más fortalecidas para reconstruir el mundo que viene.
 
¿Qué significa Lanús para vos?
Mi hogar, mi gente, mi lugar.
 
¿Qué te hubiera gustado que te pregunte?
Cuáles son mis palabras favoritas. Te las digo: respeto, justicia, verdad y empatía. Me gustaría que se aplicaran en serio y no sólo desde lo discursivo como una fácil pancarta.
Por otra parte, quiero decirle a algunas jóvenes que mi generación hizo mucho para que la mujer hoy tenga su lugar en los medios, que no se olviden nunca de que somos las personas de más edad quienes les abrimos los caminos que transitan ahora porque ello ha sido muy difícil para nosotras. Es importante que nos tengan respeto porque así es como ganarán el suyo en el futuro.
 
PING PONG
 
Un barrio de Lanús: El de mi infancia. Las primeras cuadras de la Avenida 9 de Julio cuando era empedrada,
pasaba el tranvía y se festejaba el carnaval.
Un recuerdo de Lanús: El de mi esposo cuando lloró al ver por primera vez a nuestras hijas.
Un vecino que le gustaría conocer: Todos.
Una pizzería: La que estaba al lado de la casa de mis papás cuando era pequeña. Ya no existe.
Una plaza: La Belgrano, cuando era una plaza.
Un hobby: Cuidar mi&


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