Con Juan Carlos Uder se va una gloria del básquet Argentino, símbolo de un deportista censurado, vecino ilustre de Lanús y alsinense de ley

Deporte | 2020-07-16 | 18:46:13

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El basquetbol, el deporte argentino y particularmente los vecinos de Lanús, sufrieron este martes una gran pérdida: a los 93 años, falleció Juan Carlos Uder, integrante del plantel del seleccionado argentino que se consagró campeón del Mundial de Básquet en 1950 celebrado en Buenos Aires. El exjugador de Sportivo Alsina había sido internado recientemente como consecuencia de una neumonía.
Uder comenzó su carrera en el club Ñandú de Valentín Alsina, ciudad en la que nació y vivió toda su vida. Además, también vistió la camiseta de Racing de Avellaneda, siendo hincha de Independiente. Fue justamente en esa etapa cuando empezó a ser convocado por el seleccionado nacional, al que representó tanto en el campeonato del mundo como en los Juegos Olímpicos de Londres y Helsinki, realizados en 1948 y 1952 respectivamente.
A instancias del vecino Miguel Gaziano se empezó una campaña vecinal y radial, a través de FM Espacio que concluyó con total éxito en abril de 2019, cuando el Consejo Deliberante de Lanús lo distinguió como "Ciudadano Ilustre" gracias a su trayectoria en el básquet y a su innegable aporte a la selección Nacional. En la ceremonia, recordó a los otros miembros del equipo galardonado en 1950 como "grandes amigos y compañeros". Con Juan Carlos se fue una de las figuras de la primera Generación Dorada que tuvo la Argentina, publica Básquet Plus.
 
La historia de la Copa: La política, el deporte y la prohibición
 
Brasil ya tenía su Copa del Mundo de fútbol para 1950. La Argentina prefirió no jugar, estaba en crisis futbolística. No por falta de talento, al contrario: le sobraban. Pero ya no estaban en el país. El Charro Moreno se había ido a Chile; Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y Néstor Pipo Rossi, a Colombia, y Rinaldo Martino, a Italia. Reclamos por mejores pagos y huelgas desmembraron a la selección. La idea de llevar un equipo no tan competitivo y el miedo al fracaso cambiaron los planes. Juan Domingo Perón ordenó organizar el mejor Mundial de básquet posible. Ingresaron en el país por primera vez tableros de cristal y el Luna Park lució siempre repleto. 
 
“Perón quería ganar el Mundial y así fue, nuestro seleccionado le ganó a los Estados Unidos en la final y le dimos el gusto, le dijo Juan Carlos a La Gaceta: La noche del 3 de noviembre de 1950, la gente salía con la bandera por todos lados. Hicieron una marcha alrededor del Luna Park, todos con antorchas. No nos dejaban pasar de la cantidad de gente que había. Fue muy lindo, como te dije recién, creíamos que no le podíamos ganar, y les ganamos por mucha diferencia. Y después de haber ganado, Perón nos invitó a la Rosada. Nos estaba esperando en la puerta antes de que llegáramos.
 
Al día siguiente de esa noche inolvidable, los campeones mundiales visitaron al presidente en la casa de gobierno. Perón dio un discurso de felicitación y les recordó lo mucho que eso “significaba para el pueblo argentino, además muchachos menos mal que ganamos, los yanquis se creían que no les podíamos ganar”. 
Seguidamente les dijo que merecían ser recompensados. Nadie se animaba a hablar. Los jugadores no contestaron. Perón insistió: "¿Qué quieren?, ¿qué necesidad tienen?". Oscar Furlong, se animó: sacó un cochecito de juguete del bolsillo de su saco y se lo dio al presidente. No le pidió nada.
Sin embargo, a Perón le encantaban esos juegos e interpretó el mensaje al instante: "¿Quieren un permiso de importación?". "No estaría mal", contestaron varios jugadores entusiasmados.
 
Los permisos de importación no se conseguían fácilmente y eran muy costosos. Todos los jugadores eran muy humildes. Ninguno tenía dinero para comprar un auto, por supuesto. Todos vendieron ese "papelito". Algunos usaron el dinero para comprar terrenos, para empezar a cumplir el sueño de tener su propia casa.
 
Pero la historia cambió en el país. En 1955 se produjo el golpe de estado que derrocó al gobierno de Perón. El gobierno de facto, a través de la Comisión Nacional Investigadora (CNI) N° 49 evaluó todo lo relacionado al deporte. Todos los integrantes del equipo mundialista recibieron un telegrama que los intimaba a concurrir a la calle Pellegrini 1362. Estaba firmado por el teniente coronel Julio Tramonti Burgos. "Nos trataron bastante mal. Nos preguntaron por qué le dedicamos el triunfo a Perón", contó Ricardo González, jugador de aquella selección, en el documental "Tiempo muerto". El insólito fallo fue contundente: "Los jugadores recibieron órdenes para la introducción de un automóvil", a partir de ahora no pueden volver a jugar como amateur. El ilegal veredicto era lapidario: culpables de profesionalismo. La Confederación Argentina de Básquetbol informó la novedad a la FIBA y a 16 jugadores, “nos declararon profesionales y no pudimos jugar nunca más”, dice Juan Carlos Uder, que nos dice que un deportista es: “Es aquel que no solamente ha vigorizado sus músculos y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún gran deporte sino que, en la práctica de ese ejercicio, ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovechar una vil ventaja, a sentir profundamente como una deshonra la mera sospecha de una trampa y a llevar con altura un semblante alegre bajo el desencanto del revés”.
 
La Noche de la antorchas
 
Luego de tres meses de intensa preparación y, tras vencer a cuanto equipo se cruzó en su camino, la selección Argentina de básquet disputaba la final del Campeonato Mundial de básquetbol, realizado en nuestro país y jugado íntegramente en el Luna Park.
La noche del 3 de noviembre de 1950, con una actuación destacada de Oscar Alberto Furlong, máxima estrella del certamen y goleador del torneo, marcando 11 tantos promedio por partido, Argentina derrotó por 64 a 50 a su similar estadounidense, campeón olímpico de Londres en 1948.
En su paso arrollador hacia su consagración, este memorable equipo argentino derrotó a los cinco participantes del torneo, además de la victoria en el partido final. En la fase preliminar venció a Francia (56-40) y luego, en la rueda final triunfó frente a Brasil (40-35), Chile (62-41), nuevamente Francia (66-41) y Egipto (68-33).
Las 20 mil personas que colmaron el Luna Park, más las miles que esperaban en la calle desataron un inolvidable festejo.  Con los diarios de esa noche encendidos, en lo que se llamó la “Noche de las Antorchas”, celebraban por Corrientes, la obtención del primer Campeonato Mundial de básquetbol.
 
“1956, año donde habita el olvido”
 
Tiempo muerto es un documental argentino dirigido por los hermanos Baltazar e Iván Tokman: Fue estrenado el 31 de mayo de 2012 aunque había sido visto anteriormente en festivales. La película narra la historia de los campeones del mundial de básquet de 1950. El documental fue producido con apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales. La investigación se basa en el libro "1956, Donde habita el olvido" de Emilio J. Gutiérrez.
También se muestra en el film, el profundo vínculo de amistad que unió a la "primera generación dorada" del básquetbol argentino: se siguieron reuniendo todos los miércoles en el Club Palermo, cosa que nunca dejaron de hacer desde que consiguieron el campeonato. 
 

La película participó en la Selección Oficial de la Competencia Argentina del 25° Festival de Mar del Plata y fue galardonada con una mención del jurado de Feisal, (Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido).

También estuvo presente en el 22° Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, en el rubro “Documental Internacional&a



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