El Riachuelo en pandemia: controles ambientales suspendidos, viviendas sin entregar y las cifras de una contaminación que persiste (Parte 2)

Sociedad | 2021-02-05 | 08:50:33


En sus estudios, Acumar mide si las muestras registran 2mg/L de OD, uno de los 10 parámetros fisicoquímicos vinculados al “Uso IV” del ecosistema que apunta a la realización de “actividades recreativas pasivas”. De las campañas de junio y agosto, solo en 4 de 20 estaciones se cumplieron esos niveles de oxígeno disuelto. Según los analistas, hubo “dificultades generales” para cumplir con los estándares en “prácticamente todos los puntos monitoreados”.

Si bien no es comparable por el tipo de análisis limitado por el ASPO, el nivel de cumplimiento de calidad de agua en 2020 alcanzó su registro más bajo desde abril de 2010. De los 20 sitios de muestreo, solo 1 cumplía condicionalmente con el uso IV de calidad de agua, y de los restantes, 9 no cumplían con al menos uno de los parámetros, en tanto que 10 no pudieron ser monitoreados.

Si bien no es comparable por el tipo de análisis limitado por el ASPO, el nivel de cumplimiento de calidad de agua en 2020 alcanzó su registro más bajo desde abril de 2010. De los 20 sitios de muestreo, solo 1 cumplía condicionalmente con el uso IV de calidad de agua, y de los restantes, 9 no cumplían con al menos uno de los parámetros, en tanto que 10 no pudieron ser monitoreados.

Los resultados fueron más negativos en la cuenca baja, que cuenta históricamente con mayor deterioro ambiental. En los icónicos sitios de Puente La Noria, la desembocadura del Riachuelo y el Puente Alsina, donde hay tres puntos de muestreo, la conclusión fue que el nivel de oxígeno disuelto encontrado “no permite el desarrollo de la biota esperable”.

Otro dato típico registrado fue la presencia de bacterias. “La carga bacteriana es elevada en los 20 sitios seleccionados para esta campaña”, apunta el monitoreo, que detectó coliformes fecales y Escherichia Coli en la muestra de agosto. “En relación con la cantidad de unidades formadoras de colonias se concluye que en los tres puntos de muestreo mantienen elevada concentración para un cuerpo de agua natural”, precisó el estudio ambiental. De acuerdo con estos niveles, un entorno de agua dulce es apto para el uso recreativo directo si la escherichia coli cuenta con un nivel máximo de 573 UFC/100 mL. “En las aguas del Riachuelo dichos valores se superan en todos los casos”, concluye el monitoreo.

El deterioro ambiental y el impacto en la salud

La existencia de los basurales a cielo abierto y un inadecuado tratamiento de los residuos son factores de riesgo para la salud de la población.

Según la Dirección de Gestión Integral de Residuos Sólidos del organismo, de enero a noviembre de 2020 se retiraron 52.518,43 toneladas de residuos. En lo que refiere a la limpieza de los márgenes del Riachuelo, unas 18 cooperativas de trabajo -integradas por 592 cooperativistas- retiraron 23.306,30 toneladas. La Acumar destaca este tipo de trabajo en cuadrillas, ya que lo observa como un mecanismo de inclusión que genera fuentes de trabajo desde la propia comunidad, y al mismo tiempo, se incorpore una mirada de educación ambiental.

“Hoy el indicador principal de éxito no tiene que ser cuántas toneladas de residuos se recolectan del cauce principal, sino cuántas toneladas de residuos se recuperan para el sistema productivo”, definió Bruno de Alto.

En relación con la limpieza de basurales, hubo un retiro de 26.468,39 toneladas, mientras que otras 2743,74 de desperdicios que se removieron de la superficie del agua. De Alto informó que se hizo un trabajo de recuperación de las riberas, con la liberación del camino de sirga en un 88% de obstrucciones desde las cuatro bocas hasta la Ruta 4. Además, se concretó la limpieza de 185 km de las márgenes del cauce principal y arroyos, junto con 22 km de remoción de residuos flotantes entre el Puente La Noria y la desembocadura del Riachuelo.

De los 59 buques hundidos entre Puente Nicolás Avellaneda y el Puente Pueyrredón identificados por el fallo de la Corte Suprema en la causa “Mendoza”, faltarían removerse unas tres embarcaciones pendientes “que la anterior gestión no financió”. “El presupuesto plurianual 2021–2023 de ACUMAR tiene previsto su cuota parte para el cumplimiento”, puntualizó De Alto.

Desde Acumar admiten que las tareas de erradicación de basurales y de limpieza es incompleta por la complejidad de la cuenca. Es que parte del problema está vinculado con las condiciones de habitabilidad y de trabajo de las personas que habitan la región.

“Las empresas que contaminan no son el único peligro al que se ven expuestas las poblaciones, sino que, en gran medida, la exposición se relaciona con la actividad laboral “informal” como acopio de chatarra, baterías de autos, quema de cables”, sostuvo María Andrea Dakessian, directora de Salud y Educación Ambiental de Acumar. “Esta situación no se resuelve con la relocalización, sino con educación ambiental y a través de programas que impulsen la generación de empleo verde sustentable o sostenible, entre otras políticas públicas saludables”, puntualizó.

Dakessian apunta que son 502.398 personas que habitan urbanizaciones emergentes categorizadas como de riesgo alto y muy alto, según el Mapa de Riesgo Sanitario Ambiental de ACUMAR. El número es aproximado y “podría ser aún mayor”, aclara. Este grupo está expuesto a una o más amenazas, como las condiciones inadecuadas de vida, no tener acceso a agua ni cloacas, manejo inseguro de la basura, contaminación atmosférica, suelos contaminados, la presencia de industrias contaminantes, entre otras.

Unas 10.069 personas son supervisadas por las Evaluaciones Integrales de Salud Ambiental en Áreas de Riesgo (Eisaar). En estos operativos se pueden identificar los “casos” de niños con vacunación incompleta, poblaciones con enfermedades crónicas no controladas y atender cuestiones de infraestructura básica en las urbanizaciones.

“No todas las situaciones requieren la relocalización de las familias, ya que en muchas situaciones se puede evitar la exposición brindando apoyo a través de soluciones habitacionales que permitan a las familias obtener mejores condiciones de hábitat sin tener que dejar su lugar de pertenencia ni sus vínculos cercanos”, aclaró Dakessian.

Durante 2020, Acumar midió el índice de calidad del hábitat de arroyos urbanos USHI (Urban Stream Habitat Index), como parte de la campaña de monitoreo del agua superficial. El indicador varía de cero a diez, siendo el valor más alto de diez una mejor calidad de hábitat. Se trata de un trabajo de campo recientemente implementado, que apunta a medir el deterioro ambiental de los afluentes por la presencia de basura y escombros, edificaciones, alteración de los arroyos y existencia de plantas acuáticas, entre otros factores.

 

Las conclusiones del registro no habilitan dudas. De las 15 estaciones relevadas, el 20% presentaron condiciones de hábitat “muy malas” y el 63% “malas”. Solo presentan “condiciones moderadas” el 27% de las áreas analizadas.

 

Cloacas, plomo y calidad de vida

Toda la región carece de instalaciones cloacales adecuadas. Apenas el 50% de la población cuenta con acceso al servicio, lo que impacta junto a la contaminación ambiental, al tener que eliminar de manera informal los desechos urbanos y domiciliarios.

Sin embargo, en 2020 hubo algunos avances en materia de obras en plantas de tratamientos cloacales de Cañuelas, Lanús, Laferrere o en la villa 21-24 de la Ciudad de Buenos Aires. La más importante es la mega obra de “Sistema Riachuelo”, que cuenta con financiamiento internacional del Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y está prevista su finalización estar finalizada en 2023. El año pasado se concluyeron 1,5 km del “Tramo Transporte” del Emisario Riachuelo o “hinca de risers”, con la instalación de 34 difusores para el tratamiento de los líquidos.

En el acceso al agua potable, los registros son algo mejores, pero se está lejos de lo deseable. “Para que se alcance el 100% de la cobertura, será imprescindible el previo acompañamiento de la urbanización de todos los sectores vulnerables”, indicó Bruno de Alto. Con ese fin, el pasado 21 de diciembre se realizaron relevamientos en barrios sin infraestructura y acceso como Villa Tranquila, Alianza, Isla Maciel, Villa Inflamable y La Saladita.

La ausencia de infraestructura acorde también impacta en la calidad de vida. Acumar mide este indicador en función a cuatro dimensiones (vivienda, educación, salud y entorno). Según el organismo, en el área que involucra a la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, se registran los valores más altos de calidad de vida, mientras que e



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