Cómo entender la violencia social en Argentina *

Sociedad | 2019-04-10 | 16:45:25


Cuando en un país se institucionaliza el desamparo social y el Estado abandona a los ciudadanos, las reglas de juego social pierden su sentido de pacto organizador y parecen tender sólo hacia relaciones de fuerza dando como resultado la ruptura de lazos. Como consecuencia se generan en la población reacciones y conductas similares a las que sufren los individuos que han padecido abuso emocional por descuido, abandono o negligencia.

La violencia, la exclusión psico-social-cultural de estos últimos años, constituyen algunos de los problemas más inquietantes en nuestra sociedad. La vida humana en común sólo se torna posible cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y se mantiene unida frente a cada uno de estos. El poderío de tal comunidad se enfrenta entonces como ‘Derecho’ con el poderío del individuo que se tacha de ‘fuerza bruta’”.

“Así pues, el primer requisito cultural es el de la justicia, o sea, la seguridad de que el orden jurídico, una vez establecido, ya no será violado a favor de un individuo, sin que esto implique un pronunciamiento sobre el valor ético de semejante derecho”.

Es indudable que, desde hace mucho tiempo, asistimos al crecimiento mundial de distintas formas de violencia: guerras, hambrunas, exterminio de poblaciones, aumento permanente de la desigualdad de oportunidades y distribución cada vez más inequitativa de la riqueza. Las consecuencias sobre las poblaciones, –en particular si nos referimos a nuestro país–, implican el no acceso al trabajo, a la educación, a la salud y el desarrollo, de sectores cada vez más amplios de personas que al quedar fuera de un sistema productivo, caen en la marginalidad. Si a eso se le agrega ruptura del contrato social y deterioro o disolución de la trama social que debería contener mediante sus pactos y reglas las pulsiones individuales, el panorama que tenemos es de creciente violencia.

Entre la legalidad subjetiva, –el “derecho” en oposición a la “fuerza bruta”– y el orden jurídico, se desarrollan variadas formas de violencia social. Algunas de ellas son concretadas en el amplio marco social y otras dentro del campo específico del derecho. Lo descrito hasta aquí es del ámbito de la justicia e injusticia social, que no deja de provocar consecuencias gravísimas en el psiquismo de las personas y en las debilitadas estructuras sociales. En nuestro país existen diferentes situaciones en las cuales las personas son violentadas emocionalmente dentro del ámbito específico de la justicia. En primer lugar, es parte de la cultura colectiva desde hace mucho tiempo, que la justicia no es igual para todos.

Pero detrás de sus actos y conductas se ocultan intensas necesidades de ser escuchados, comprendidos, y sostenidos por la red social. Manifiestan necesidad de seguridad y protección. Necesitan que las familias y el Estado se hagan cargo de ellos, en tanto que víctima, en primera instancia y victimarios, en segunda, como consecuencia de la exclusión originaria que los constituyó fuera de la trama simbólica y social.

* Recopilado por Matías Giarratana en base a elsigma.com



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