Reflexión sobre un hecho real: Vandalismo de menores permitido por mayores*

Sociedad | 2019-04-15 | 14:09:44


Me pregunto ¿Por qué?

Ayer a las 20.00, en la plazoleta “Soldado Tulio J. Alberto”, entre las avenidas Remedios de Escalada y avenida San Martín, una niña de no más de once años se “divertía” marcando con un fibrón indeleble los juegos que se encuentran en el lugar.

Entonces, me pregunto ¿Por qué? Y también ¿para qué? Lo hacía delante mío con total naturalidad. Dada la desagradable situación, le pregunto a la niña ¿Por qué pintaba con fibrón y su respuesta fue “porque se me cantan las pelotas”. La chica estaba junto a otra, al parecer su amiguita y estaban ellas dos solas. Miro alrededor tratando de ver dónde estaban su madre, padre o mayor a cargo. Tardé un tiempo en darme cuenta, porque, al igual que yo, había varios adultos divirtiéndose con sus hijos en otros juegos.

Hasta que de pronto, observé a una señora que estaba sentada en una de las mesas de la plaza a no menos de treinta metros de distancia, que no paraba de mirar su celular. Sentí la necesidad de acercarme, pero por temor a una reacción violenta, preferí quedarme en el lugar junto con mi hijo.

No puedo describir y no me alcanzan las palabras para expresar la mezcla de sentimientos que me producía el ser observador en primera fila de algo que se estaba arruinando. Los sentimientos fueron de bronca, impotencia y tristeza. Vi con mis propios ojos como la administración actual de Lanús ha reparado con su plan de obras un montón de plazas y espacios verdes y restaurando juegos rotos, cambiándolos por nuevos para que nuestros hijos puedan disfrutar.

Entonces, me pregunto ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Juegos que se cambiaron, se arreglaron y se restauraron para que otros los desprecien actuando con vandalismo. En este caso eran solo niñas, que quizás, o al menos eso quiero creer, no eran conscientes del daño que producían, pero ¿y la madre, a la distancia y sin el mínimo reparo de lo que hacía su hija? Entonces no solo sentí impotencia, sino dolor, dolor ante los bienes públicos que pagamos con nuestros impuestos entre todos los vecinos y son para todos.

¿Qué ha pasado con la educación?, y no me refiero aquí, al sistema educativo, dentro de donde nuestros hijos se “forman”, hablo de la educación que empieza por casa. Y entendí, entendí que hace más de dos décadas quienes nos representaron sólo se encargaron de generar ignorancia, y lo hicieron conscientemente porque a los que ignoran se los puede manejar mejor. Creo que lo hicieron sólo con la intención de perpetuarse en el poder a costa de bajar los niveles de formación y cultura de nuestra gente.

¿Cómo hacemos para revertir esto? Cómo hacemos para recobrar esos tres principios básicos que son el criterio, el sentido común y el espíritu crítico. Porque, aunque no lo veamos así cada uno de nosotros somos una parte del sistema que es el todo y ese todo es mucho más que la suma de las partes.

¿Cómo hacemos?

 

* Matías Giarratana



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