¿Hasta dónde tolerar la intolerancia? *

Sociedad | 2019-04-27 | 18:32:04


De todas las crisis que vive nuestro país y más allá de lo económico como siempre, hay dos cosas que me preocupan. Una es la violencia en todas sus formas y la otra es la falta de tolerancia. Percibo constantemente que al igual que la inflación “mientras los precios suben por el ascensor, los salarios lo hacen por la escalera”. Esto mismo se puede aplicar a la violencia. Mientras la violencia sube por el ascensor, la justicia sube por la escalera. Me pregunto ¿La justicia está? ¿Las leyes están? Y si las leyes están ¿Por qué no se aplican? ¿De dónde salen los famosos jueces que dejan salir a los delincuentes para que vuelvan a robar, matar, violar?

Otra cuestión que me preocupa son los dirigentes que dicen cualquier barbaridad en cualquier momento. Como si la palabra no tuviera que ser pensada antes de ser expresada. ¿Acaso olvidamos que la prudencia es una virtud esencial del ser humano? ¿Hasta dónde tolerar la intolerancia? Porque como dice Karl Popper, si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes.

Les comparto aquí la famosa “paradoja de la tolerancia” y también les dejo un video** muy cortito para que aclare mucho más el concepto. Ojalá podamos reflexionarlo entre todos.

La paradoja de la intolerancia

La paradoja de tolerancia fue descrita por el filósofo austríaco Karl Popper (1902-1994) en 1945. Es una paradoja enmarcada dentro de la teoría de la decisión. La paradoja declara que, si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes. Popper concluyó que, aunque parece paradójico, para mantener una sociedad tolerante, la sociedad tiene que ser intolerante con la intolerancia.

Lo expresó así en uno de sus libros “…Menos conocida es la paradoja de tolerancia: La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun, a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia. Con este planteamiento no queremos significar, por ejemplo, que siempre debamos impedir la expresión de concepciones filosóficas intolerantes; mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente.

Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza, pues bien puede suceder que no estén destinadas a imponérsenos en el plano de los argumentos racionales, sino que, por el contrario, comiencen por acusar a todo razonamiento; así, pueden prohibir a sus adeptos, por ejemplo, que prestan oídos a los razonamientos racionales, acusándolos de engañosos, y que les enseñan a responder a los argumentos mediante el uso de los puños o las armas.

Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro o al tráfico de esclavos”. Tenemos por tanto que reclamar, en el nombre de tolerancia, el derecho a no tolerar la intolerancia. Karl Popper **

** Extracto de “La sociedad abierta y sus enemigos” (volumen 1) – Karl Pooper

***Video producido por @QuestionMarkStd

*Matías Giarratana



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