La historia de "Maca" y "Gime", seducían hombres, los secuestraban por rescates en dólares y terminó en Villa Diamante

Sociedad | 2019-06-30 | 18:00:59


“Nos encontramos a las 18 en el puente. También viene mi hermana Macarena", fue el mensaje que recibió en su teléfono Marcelo G. el sábado 9 de marzo al mediodía. Quien se lo mandaba era Gimena R., según ella misma una promotora que había conocido en octubre del año pasado en la Costa, una chica rubia, baja de estatura, muy voluptuosa, que lo había cautivado mientras trabajaba para una marca junto a su hermana. Hacía tiempo que quería verla de nuevo. Solo habían tenido contacto por redes sociales desde entonces. Como no quería ir solo, le pidió a su amigo y jefe Ricardo B. que lo acompañara; él también las conocía.

Marcelo pasó a buscarlo con su VW Amarok a media tarde y fueron desde Capital Federal hasta zona oeste. Sobre el puente que queda en el cruce de Irigoyen y Camino de la Rivera estaban las dos chicas. Subieron a la camioneta y fueron a tomar algo a Parque Leloir. Todo parecía ir bien. Pero solo parecía.

En pocas horas más, los dos amigos descubrirían que las mujeres, de 23 y 21 años, ambas oriundas de Moreno, en realidad no eran promotoras sino integrantes de una peligrosa banda de secuestradores y que ellos eran las víctimas perfectas de su golpe más importante. Faltaban pocos minutos para que uno estuviera con una bolsa en la cabeza dentro del baúl de un auto y el otro con un arma en su sien yendo a buscar USD 60.000 para recuperar su libertad.

Eventualmente, Macarena y Gimena cayeron. Ambas fueron detenidas esta semana por el Departamento Antisecuestros de la Federal tras una decena de allanamientos en las zonas de Paso del Rey, Merlo, Isidro Casanova, Longchamps y Villa Albertina, con una investigación bajo la firma del Juzgado de Garantías N°1 de Moreno de la doctora Adriana Julián y encabezada por el fiscal Leandro Ventricelli y la UFESE -el ala de la Procuración dedicada a perseguir secuestros extorsivos- a cargo del fiscal Santiago Marquevich. Otros seis miembros de su banda cayeron junto a ellas, imputados por robo agravado por el uso de arma de fuego, robo agravado en poblado y en banda y secuestro extorsivo agravado por haber logrado el propósito y por haber participado tres o más personas.

Según información del expediente a la que accedió Infobae, el primer contacto entre las falsas promotoras y los víctimas se dio en Pinamar: "Estábamos cerca de una zona de médanos con Marcelo. A una persona se le había roto el cuatriciclo y le pedí a Marcelo que les dé una mano. Yo me distraje mirando otros vehículos. Cuando volvió me contó que había charlado con dos chicas que eran hermanas y se habían pasado los teléfonos", contó en su declaración testimonial Ricardo B. En los meses siguientes no hubo encuentro cara a cara, pero sí una gran cantidad de conversaciones por WhatsApp principalmente entre Gimena y Marcelo.

Cuando los cuatro estaban compartiendo tragos y una picada en el bar "Bruce" de Parque Leloir el sábado de la cita, algo le llamó la atención a Ricardo. Gimena se paró cuatro veces para ir al baño y tardó varios minutos en cada oportunidad. Incluso él llegó a ir al mismo tiempo al toilette de hombres para intentar escuchar si hablaba con alguien. Como no logró oír nada no le dio mayor importancia. Luego se demostraría que en esos lapsos de tiempo, la joven se había comunicado con el resto de la banda para coordinar el lugar donde los abordarían. Tal como quedó acreditado en el expediente, cerca de las 20, una de las hermanas les pidió a los hombres si podían llevarlas de nuevo a su casa, les mintieron con la excusa de que estaban cansadas.

"De ahí fuimos de nuevo para el lado de Moreno. Marcelo manejaba, Gimena iba en el asiento del acompañante y Macarena y yo estábamos atrás. Recuerdo que agarramos Acceso Oeste y después un camino que va hacia el Riachuelo. En determinado momento veníamos por una calle, que creo que es la que lleva al río, y una le dice a Marcelo que doble a la izquierda porque querían ir a la casa de una tía. La charla hasta ese momento era normal. Hicimos una cuadra y pidieron que paráramos. Gimena le dijo a Marcelo que se baje para poder besarse y cuando abrió la puerta inmediatamente apareció un tipo con una escopeta", relató Ricardo B. ante la Justicia.

La banda que usaba a las hermanas como señuelo no improvisaba, para nada. Habían hecho inteligencia previa: conocían movimientos, sabían el dinero con el que contaban y habían monitoreado el trayecto desde el puente hasta el bar y luego al lugar donde los interceptaron. No sólo eso, también los habían filmado y fotografiado.

Según el relato de las víctimas, uno de los delincuentes tomó a Marcelo, le puso una bolsa en la cabeza y lo metió en el baúl de una VW Suran con la que habían llegado los secuestradores al lugar. Ricardo intentó escapar pero fue en vano; a los 20 metros de su carrera fue atrapado y lo subieron a la parte trasera del mismo auto.

"A mí también me pusieron una bolsa en la cabeza. Por las conversaciones que escuché había dos hombres y dos mujeres. Estoy seguro que eran Gimena y Macarena", declaró. Las falsas promotoras los habían engañado y los convirtieron en presas fáciles.

Con el secuestro en marcha y las víctimas reducidas, la banda decidió detenerse para reorganizar su plan. Las dos mujeres se subieron a la Suran que tenía a Marcelo en el baúl mientras que Ricardo fue pasado a la Amarok junto a otros tres secuestradores. Ahí se dio el pedido de dinero. Sabían que de los dos amigos el que tenía un poder adquisitivo mayor era Ricardo. Le dijeron que querían 2 millones de pesos. El hombre usó su teléfono para pedirle la plata a un amigo. Le mintió diciéndole que lo necesitaba para cerrar una serie de transacciones urgentes. Consiguió rápidamente U$S 60.000. Debía pasarlo a buscar por el edificio Flamencos, ubicado en la calle Azucena Villaflor 350 en Puerto Madero.

Las cámaras de seguridad de la Autopista del Oeste registraron el paso de la camioneta en dirección a Capital cerca de las 22. Cuando llegaron a Puerto Madero, le sacaron la bolsa de la cabeza y lo hicieron bajar para que retire la plata: "Si llegas a hacer una boludez matamos a tu amigo", le prometieron mientras bajaba. A los pocos segundos ya estaba de vuelta con un sobre de papel madera repleto de dólares.

El primero en agarrar el sobre no era un delincuente más. Era, posiblemente, el jefe de la banda, un hombre de 25 años llamado Brian D.S. Quedó comprobado en las pericias tecnológicas que se hicieron luego del secuestro que desde su celular se articuló gran parte del operativo. Inclusive mientras estaban volviendo de Puerto Madero le envió un mensaje a una mujer agendada como "Clau" que decía: "Amor, ahora no puedo, estoy en un secuestro".

Mientras todo esto ocurría, Marcelo era llevado a una casa abandonada en un terreno ubicado en la calle Derqui, en Merlo. En ese lugar quedó al cuidado de otros integrantes de la banda entre las que se encontraba al menos una de las falsas promotoras. Allí fue golpeado brutalmente. En el expediente figura una foto que la propia Gimena se sacó junto a la víctima amordazada y con precintos en las muñecas y se la envió a Brian D.S. Cuando el delincuente recibió la foto respondió: "Cerrale la boca, atalo y metelo en el baúl".

Mientras el vehículo salía de Capital Federal para volver al oeste del Conurbano, los secuestradores estaban interesados en charla con la víctima. Incluso en un audio de WhatsApp que se enviaron entre los propios delincuentes se escucha que uno le dice a Ricardo: "Y…me dedico a eso, me encanta. Mira si nos conocíamos de otro lado. Sabes cómo podríamos robar vos y yo… ¿Vos me podes dar para robar?"

Ya con los U$S 60.000 dólares en su poder, los delincuentes llevaron a Ricardo al lugar donde estaba secuestrado Marcelo. Una cámara ubicada en la intersección de las calles Dellepiane y Juliana Lanteri vio pasar la camioneta a las 23:59. Cuando estuvieron juntos los subieron a la camioneta y los liberaron en un descampado cerca de Merlo. Pidieron ayuda primero a un colectivo y luego en una pizzería. Finalmente fueron rescatados por un familiar.

A las 3:30 de la madrugada del domingo, cuando habían pasado pocos minutos de la liberación, llegó a la comisaria de Villa Diamante un llamado del personal de una empresa de rastreo satelital que había detectado el robo de la camioneta Amarok de Marcelo G. El vehículo estaba en la intersección de las calles Emilio Castro y Obón. Cuando los efectivos llegaron notaron que en el interior había gente. Al acercarse, la persona que estaba en el asiento del acompañante escapó y no pudo ser alcanzado. El conductor quiso hacer lo mismo pero fue detenido. Era Brian



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