Campaña electoral: Se viene el modelo San Miguel

Politica | 2019-08-20 | 15:11:57


La derrota de “Juntos por el Cambio” en las PASO aún sacude al oficialismo, como se vio en cada encuentro y tertulia de esta semana. No sólo se nota en cada medida económica del Gobierno de las últimas horas, sino también en las reuniones ministeriales, como la del último jueves en el CCK. Pero un hecho que sucedió en el cierre de la campaña electoral podría definirse casi como un presentimiento de lo que podía pasar. Fue en el acto de cierre en provincia de Buenos Aires.

Entre bambalinas, Macri le dijo a Vidal, mirándola a los ojos: “Me muero si por culpa mía perdés la Provincia. Sería una injusticia y culpa mía”. Después del domingo no solo blanqueó su preocupación, si no que, ante parte de su equipo ratificó ese pensamiento:“Siento responsabilidad por el resultado de María Eugenia en la Provincia”, dijo el Presidente, sin pelos en la lengua y reconociendo que el impacto de la crisis económica podría perjudicar la reelección de la mandataria provincial.

El martes, Grindetti al lado de Vidal e intendentes oficialistas analizaron replanteos y evaluaron hacer foco en una “campaña electoral distrital”. La gobernadora tomó nota del pedido y lo aceptó. De esta manera rompía la dependencia con Marcos Peña, el más criticado de la reunión.

En ese marco, los intendentes se atrevieron a más y dijeron “tenemos que seguir el sistema de municipalizar “al palo” la elección para despegarla de la presidencial y provincial, hay que seguir el ejemplo de San Miguel”.

Claro está, ninguno dirá abiertamente que mandará a imprimir boletas y las repartirá cortadas. Pero lo harán. Y todos lo saben, sobre todo, cerca de Vidal. En Provincia admiten que, con las cartas echadas, sería inútil tratar de impedirlo.

"En las PASO acordamos jugar de buena leche, tanto con Vidal como con Macri. Es decir, no llevamos gente a votar con la boleta nuestra separada. Imaginate lo podría haber hecho: tengo alrededor de 2.000 autos y un aparato bien aceitado para ir a buscar al vecino, seducirlo y llevarlo a votar", señaló uno de los intendentes.

Otro jefe comunal, muy allegado con el anterior, remarcó: "Nos ganaron por paliza y si no usamos el aparato no tendremos chances para dar vuelta el resultado. Nosotros estamos analizando detalladamente los lugares donde peor nos fue e iremos allí a hacer “pejotismo”; le tocaremos el timbre al vecino, le preguntaremos qué le hace falta para tratar de solucionarle algún reclamo. Luego, le ofreceremos irlo a buscar para darle nuestra boleta y que nos vote". Más claro...hay que echarle agua.

El miércoles hubo otra reunión y ahí se analizó el caso del distrito de San Miguel, donde Jaime Méndez es Intendente. Llegó al poder cuando su jefe político, Joaquín de la Torre, le dejó el cargo para asumir como Ministro de Gobierno de Vidal. En las PASO, Méndez ganó la elección por 10 puntos con la boleta de Juntos por el Cambio. Pero la Gobernadora perdió por 12 ante Kicillof. A esto se le llama utilizar el aparato del oficialismo municipal para fomentar (y tratar de asegurarse) el corte de boleta.

Lo mismo había pasado en 2015, también en San Miguel. En ese momento el jefe comunal era el propio De la Torre. Y jugaba en el Frente Renovador con un Sergio Massa que, ya se sabía saldría tercero cómodo. Resultado: De La Torre logró la reelección con holgura y le sacó más de 15 puntos a la candidatura del que era su jefe político. Vaya coincidencia.

Por estos antecedentes, en el Conurbano llaman peyorativamente al oficialismo de San Miguel: "los reyes del corte", pero, ahora parece que ese disvalor se está convirtiendo en admiración, por lo menos para el pragmatismo político.



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