Reuniones secretas de Macri para frenar la rebelión de los intendentes del Conurbano. Grindetti y la sinceridad sin anestesia

Politica | 2019-09-25 | 18:10:36


La primera consecuencia política para adentro del PRO fue el atreverse de algunos dirigentes de esa fuerza política a criticar al “politburó” de la estrategia electoral: Macri, Marcos Peña y Durán Barba.

Después del 11 de agosto una contrariada y en principio silenciosa red de políticos molestos, encabezados por la “La Mariu” (María Eugenia Vidal), Carlos Federico Salvai, jefe de Gabinete de Ministros de la provincia de Buenos Aires y de ahí para abajo, mayoritariamente los intendentes del conurbano empezaron a cobrarse inexplicable tozudez del trio estratégico.

Hasta ese momento las cuestiones más disparatadas se admitían, “las redes sociales mataron la necesidad del contacto directo con la gente”; “los trolls superan a los dirigentes territoriales”. “Vivimos en la era digital y los algoritmos suplantaron los sentimientos de los votantes”; estamos haciendo lo que debemos hacer: a los sojeros les cobramos $ 4 pesos de la retención fija por cada dólar del precio FOB para mezclas de aceites y alimentos para animales que contengan soja y a los sectores medios y bajos les indexamos los servicios; “la inflación no es un problema”, pero en casi cuatro años no se la frenó; ¡“levantamos el corralito”! ; ponemos el corralito; Hasta noviembre no hay aumento del combustible, en setiembre se autorizó un incremento. “La Argentina tiene que ser previsible”.

Parece que la post verdad y los relatos acomodados al más ramplón pragmatismo no eran sólo patrimonio de la “década ganada”.

Estas cuestiones y muchas más se expandieron en las conversaciones de los dirigentes sublevados.

La primera decisión fue separar la campaña electoral hacia el 27 de octubre. “Nación llevará adelante su estrategia y nosotros la nuestra”.

Los intendentes oficialistas del conurbano se reunieron y decidieron trabajar el corte de boleta, cada uno conforme a las características de su distrito.

Esta semana, en la más estricta reserva, Mauricio Macri dedicó parte de la misma a citar de a uno, a intendentes propios del Conurbano, grupo que se considera perjudicado por la deteriorada imagen presidencial.

Aparentemente, en todos los encuentros el Presidente no se quejó del corte de boleta que proponen algunos en sus territorios –en una estrategia consensuada con la gobernadora María Eugenia Vidal– y escuchó el escenario en los municipios donde el oficialismo perdió por entre 7 y 18 puntos.

La idea original era que no trascendieran las charlas, porque muchos de los caciques comunales venían enojados con el Gobierno por el manejo de la economía, la falta de reacción ante la crisis y, sobre todo, por no haber permitido a Vidal desdoblar el comicio provincial, habilitar alternativas como una colectora peronista o incluso el plan V presidencial.

Los encuentros comenzaron el lunes a la mañana con el intendente de Quilmes, Martiniano Molina, y siguieron el martes con Diego Valenzuela (Tres de Febrero); Nicolás Ducoté (Pilar); y Julio Garro (La Plata). El viernes estuvieron Ramiro Tagliaferro (Morón) y Néstor Grindetti (Lanús).

En su reunión con Valenzuela, Macri le consultó sobre cómo veía el escenario local (pelea contra Juan Debandi, de La Cámpora). El intendente le planteó que había que trabajar sobre la ayuda a las empresas y las pymes. “No podemos negar la situación de crisis”, le dijo. Como publicó Infobae, ese día también recibió al mediodía a Ducoté, quien quedó detrás del peronista Federico Achával le dijo que faltó política territorial pero con una autocrítica: le contó que tuvo pocos referentes territoriales. El mandatario le preguntó qué creía que se podría haber hecho mejor y le contó que tenía reuniones con “desencantados” para intentar entender qué había pasado. “Quizás tendríamos que haber equilibrado obras y asistencia social”, planteó. Y cerró: “Voy a intentar que subas cinco puntos en Pilar en octubre”.

El otro intendente que pasó por Balcarce 50 fue el de La Plata. En la charla, el Presidente le habló de sus recorridas por el interior –donde esbozó que está mejor–. Garro le aseguró que estaba trabajando en el refuerzo territorial.

El viernes fue el turno de Tagliaferro, quien se acercó a Olivos pasado el mediodía. El intendente de Morón le expresó a su equipo que fue “un muy buen mano a mano”. Viene de perder con Lucas Ghi en las PASO y, para remontar, rearmó su esquema de timbreo y bajadas a los barrios. Al igual que en el resto de los casos, no hubo reproches por la promoción del corte de boleta.

Grindetti: la sinceridad sin anestesia

Finalmente y no por casualidad fue último en entrevistar, el viernes al mediodía estuvo con Néstor Grindetti, quien trabaja con Macri hace más de veinte años y hoy libra su batalla contra el expiquetero Edgardo Depetri, aliado del exintendente Darío Díaz Pérez.

Optimista mesurado, el jefe de Estado le expresó una alquimia matemática para llegar al ballotage, donde se ve ganador. Grindetti le mostró su campaña, donde en el centro de Lanús trabaja con el voto duro del oficialismo y en lo territorial con un timbreo sectorizado donde apunta a 70 mil vecinos que no votaron en las PASO.

Vos siempre decía que en política no se debe mentir. En la periferia, no queda otra que cortar la boleta. “No hay forma de convencer a esa gente, la mayoría no te va a votar nunca, es una forma de trabajar el corte sin que sea en tu contra porque es un voto perdido a nivel nacional”, le expresó.

Macri serio, le respondió: “Me parece lógico lo que estás haciendo, eso es distinto a hacer campaña a favor de Alberto con tu boleta”. ¿Un mensaje a otros intendentes? (Sic).



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